lunes, 15 de febrero de 2016

El Trabajo Secreto

Buenas tardes, Onironautas. 

Supongo que debo refrescaros la memoria en cuanto al proceso que debemos llevar a cabo hasta lograr un sueño lúcido.

Recordar nuestros sueños, es el primer paso para convertirse en Onironauta. ¿Cómo hacerlo? Admito que no es del todo sencillo, sobre todo si no estamos acostumbrados (yo, de hecho, estoy bastante oxidada).

Es importante que por la noche, justo antes de dormir, nos digamos a nosotros mismos que queremos acordarnos del sueño o sueños que vamos a tener. Parecerá una tontería, pero es algo que se nos tiene que "meter en la cabeza", de lo contrario, nos levantaremos al día siguiente como si nada, sin pensar ni un segundo en nuestro propósito, hasta que ya sea demasiado tarde.

La razón principal por la que solemos olvidar nuestra aventura onírica, es que no le dedicamos el suficiente tiempo al despertar. Entiendo que nuestro ritmo de vida, nos obliga a ello (yo misma lo sufro mucho), pero si lo pensáis bien, tampoco es tanto tiempo. Basta con que permanezcamos unos minutos en la cama, pensando en lo que acabamos de soñar. Hay que "repasar" el sueño. De esta forma, se fijará en nuestra memoria y, además, con mucho más detalle. ¿a quién no le ha ocurrido que nada más despertarse, recuerda perfectamente su sueño, pero al cabo de unos minutos ya no recuerda nada? Eso es lo que pretendemos evitar con este punto.




Una buena idea, es realizar un diario de sueños (como lo que yo hago con este blog), pero para ello se requiere algo de tiempo y no todo el mundo está dispuesto a sacrificar veinte o treinta minutos en una tarea de esa índole. En tal caso, con el punto anterior tenéis más que suficiente.

Es muy probable, que no consigáis gran cosa en los primeros intentos, pero día tras día, notaréis la diferencia. Yo, por ejemplo, recuerdo vagamente el de anoche:

Me encontraba paseando por la avenida marítima que se encuentra relativamente cerca de mi casa. Sin embargo, no era exactamente igual a como yo la recordaba. A su lado, habían construido una gran cantidad de edificios nuevos enormes.
Por algún motivo extraño, entré en uno de ellos porque "sabía" que debía hacerlo. Resultaba que era mi primer día de trabajo. ¿Qué trabajo? ¡Vete a saber!
A entrar me atendió una chica muy simpática y regordeta que comenzó a enseñarme el edificio.

Y eso es todo. 

Como veis, mi primer recuerdo es muy pobre, pero ya veréis que poco a poco voy mejorando (lo sé por propia experiencia, jeje).

Saludos y dulces sueños. ;)

2 comentarios: